Hace 11 años, el Club Atlético All Boys fue testigo privilegiado de la aparición de un chico que luego deslumbraría a todo aquél que alguna vez pisó una cancha de fútbol. Su nombre era Carlos Martínez, hoy más conocido como Carlos Tevez.
Con solo 12 años, su despliegue, potencia, atrevimiento y habilidad ya lo perfilaban como un crack. “Los padres de una categoría más grande, para poder ganar los partidos queríamos que viniera él, incluso a cambio de que no jugara alguno de nuestros hijos”, confesó Gustavo Stefanatto, por aquellos años, miembro de la comisión directiva del club de Floresta y padre de un compañero de Tevez.
Una planilla que demuestra que Carlos Martínez estuvo en All Boys
Primera Operación Tevez
El problema fue que no sólo propios, sino también extraños, vislumbraron el futuro –y atrás el negocio que ello significaba- que tenía ese pibe oriundo de Fuerte Apache. Boca Juniors, más precisamente su coordinador de fútbol infantil Ramón Maddoni, tentó a la familia de Carlitos para que el pichón de crack pasara a defender la camiseta del club de la Rivera.
Si bien el presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, no quería invertir más dinero en juveniles, dirigentes de la institución xeneise iniciaron tratativas por Carlos Martínez. “Fuimos a hablar con los directivos de All Boys, pidieron un dinero por el chico. Pero Macri, momentos antes de firmar no quiso pagar”, explicó el ex vicepresidente del club, Roberto Digón.
Pese a la sencillez con que, el entonces dirigente oficialista contó la operación, no fue tan simple. Es que en el ínterin hubo una serie de presiones y movimientos sospechosos que condicionaron la decisión de ceder al jugador, por parte de All Boys: la principal, la ejerció la propia familia Martínez, que amenazó con hacer uso de los derechos que les reconoce la institución de la Patria Potestad, si el club de Floresta se negaba a realizar la operación. “Sabíamos que en un año y medio Tevez quedaba libre y, a medida que pasaba el tiempo, nos agarraba temor de quedarnos sin nada. Yo hubiera esperado seis meses más, pero el que realizó la operación no lo había visto jugar nunca”, afirmó Stefanatto.
Según afirman directivos de All Boys, el jugador se cambió el apellido del padre por el de la madre (de Martínez a Tevez), para evitar cualquier tipo de suspicacias, pero lo cierto es que el actual delantero del West Ham jugó un año en Boca como Martínez. Por su parte, la familia sostiene que el cambio de nombre se debió a problemas matrimoniales de los padres del jugador. En cualquier caso, y como ocurrió con otros jugadores ahora famosos, Carlitos cambió su apellido, dejando de ser Martínez para comenzar a ser Tevez.
Lo concreto es que finalmente la transferencia se hizo. “El monto de la operación fue de U$S 10.000 y quien desembolsó ese dinero fue Eduardo Saraví, a pedido del vicepresidente, Gregorio Sidar”, completó Digón. All Boys se reservó un pequeño porcentaje por los derechos de formación que, luego con la transferencia de Boca Juniors al Corinthians le permitió percibir 80 mil dólares. Nada, comparado con los millones de dólares con los que se quedó el club xeneize. Pero esto, ¿fue realmente así? ¿Boca Juniors cobró todo el dinero que dice haber cobrado?
Esto fue sólo el comienzo. El lunes próximo, la segunda parte.
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